WordCamp Pontevedra siempre había sido, en cierta manera, WordCamp Galicia. Personas de toda la comunidad autónoma llevaban años participando en su organización. Sin embargo, aquella había sido la primera edición con un nuevo nombre, un nuevo logo y una identidad renovada que conservaba la esencia de sus predecesoras.
El cambio había sido un éxito. La primera WordCamp Galicia había estado a la altura de las ediciones anteriores de Pontevedra y comenzaba a plantearse la posibilidad de convertirla en un evento itinerante.
La idea se comentaba con cierta cautela, en conversaciones informales. Muchos dábamos por hecho que la siguiente edición sería en Vigo, la única ciudad gallega, además de Pontevedra, que ya había celebrado una WordCamp.
Sin embargo, empezaban a aparecer indicios de que los planes podrían ser diferentes.
Y fue precisamente aquella noche, en ese bar de Pontevedra, cuando participe de la primera conversación seria sobre el futuro de WordCamp Galicia.

Un argentino perdido en A Coruña… o no tan perdido
A Coruña no es mi ciudad natal. De hecho, ni siquiera vivo allí. Sin embargo, es la ciudad a la que tengo que desplazarme cada vez que quiero hacer casi cualquier cosa.
Hace cuatro años asistí allí a mi primera Meetup de WordPress. En aquel momento no sabía muy bien por qué ni para qué. Y, para ser honesto, todavía no lo tengo del todo claro.
Pero fue allí donde conocí a mis primeros amigos de este particular mundo tecnológico. Y hoy me cuesta imaginar mi vida sin pasar por la Meetup de A Coruña cada tercer jueves de mes.
Con el tiempo terminé colaborando en su organización junto a Marta, María, Carla y Daniel. Y también está Toño, que sin formar parte oficialmente del equipo siempre aparece como el sidekick perfecto. Un grupo bastante improvisado que funciona como si lleváramos décadas trabajando juntos.
Ojalá las dinámicas grupales siempre fueran así.
La Meetup de A Coruña tiene una comunidad muy activa. Un grupo de personas que, mes tras mes, se acerca para compartir un rato, aprender y encontrarse con amigos, independientemente del tema de la charla.
Sin embargo, solo una pequeña parte solía viajar hasta Pontevedra para participar en la WordCamp. Por eso, celebrar una edición de WordCamp Galicia en A Coruña era una oportunidad fantástica para que muchas de esas personas pudieran disfrutar de la experiencia.
Recuerdo incluso haberlo comentado con Carlos Longarela y Anxo Sánchez durante el networking de una Meetup en Lugo. Pero por entonces era simplemente una idea que nos hacía ilusión. Al menos hasta aquella noche en ese bar de Pontevedra.
Y aunque por aquella época me había tomado un «pequeño» descanso de la organización de la Meetup, la posibilidad de llevar la WordCamp «a casa» me entusiasmó especialmente.
Tenía clarísimo que, si la WordCamp llegaba a A Coruña, me involucraría al cien por cien.
La WordCamp se venía «a casa»
Y finalmente ocurrió. Aquella idea que había empezado a tomar forma en un bar de Pontevedra se hizo realidad: la siguiente edición de WordCamp Galicia sería en A Coruña.
Y antes de continuar, quiero agradecer especialmente a nuestros amigos de Vigo. A Ruth y Jairo, que se hicieron más de 200 kilómetros en coche para acompañarnos en una edición que tanta ilusión nos hacía. Y a Carlos, que desde la distancia también estuvo ahí brindándonos todo su apoyo.
¡Gracias por formar parte! Ya saben que cuentan con nosotros cuando nos toque bajar hasta Vigo.
Con la sede decidida, había que poner manos a la obra. Carlos, Mónica y Carla asumieron el liderazgo de la organización. Cracks los tres, que dedicaron incontables horas de trabajo, sueño y tiempo libre para que esta WordCamp fuera lo que todos queríamos.
Y entre ellos quiero detenerme especialmente en Carla. “Nuestra” Carla, la Carla de todo WordPress. ¿Qué sería de nosotros, en A Coruña, Galicia y hasta España, sin ella? Espero que nunca tengamos la necesidad de descubrirlo.
Gracias, Carla, por ser Carla.

Un equipo que sabe lo que hace
Una de las preocupaciones que teníamos en el equipo local era quedarnos sin el apoyo de quienes llevaban tantos años sacando adelante WordCamp Pontevedra. Después de tanto esfuerzo, sabíamos que algunos pensaban en tomarse un descanso, tal como explicó Wajari en este post.
Pero ahí estuvieron, acompañándonos desde el principio, compartiendo su experiencia y ayudándonos a resolver los problemas que iban apareciendo. Así conseguimos formar un equipo que combinaba la experiencia de los veteranos con la ilusión de quienes nos sumábamos por primera vez.
Estoy convencido de que hubiera sido imposible sacar adelante esta primera edición en A Coruña sin la paciencia, el conocimiento y la generosidad de Juan, Wajari, Jorge, María, Sonia, David, Anxo, Jesús, Sabela y tantas otras personas..
Y quiero hacer una mención especial a Carlos Sobrino, mi antecesor en la coordinación del voluntariado, que muy gentilmente y con su particular «buen humor» me compartió su complejo cuadrante de voluntarios y algunos trucos mágicos heredados del eterno José Luis Losada.
¡Gracias, Carlos! Hiciste que mi trabajo fuera mucho más fácil de lo que hubiera imaginado.

Nadie sabe por qué Wajari lleva puesto ese gorrito
Foto de Roberto Vázquez
Quince personas y un trabajo que casi nadie ve
En esta WordCamp me tocó coordinar al equipo de voluntariado. Un equipo, tal como me explicaron, cuyo trabajo suele pasar desapercibido cuando todo funciona bien pero que se nota desde lejos cuando todo sale mal.
Ya había sido voluntario en otras dos WordCamps: Griñón 2022 y Madrid 2026. Y tengo clarísimo que formar parte de este equipo es una de las mejores maneras de experimentar la magnitud de estos eventos.
Hay algo muy gratificante en dedicar tu tiempo y esfuerzo a que otras personas puedan disfrutar. Durante esos días todo el mundo se acerca a hablar contigo, te saluda, te sonríe y te hace sentir parte de algo muy especial. Y al final, terminas disfrutando incluso más que los propios asistentes.
Para esta edición quisimos formar un equipo equilibrado en varios sentidos. Nos aseguramos de que la mitad de sus integrantes fueran mujeres y la otra mitad hombres. También buscamos combinar a personas con experiencia en otras WordCamps con otras que participaban por primera vez, de manera que los debutantes pudieran contar con el apoyo de los veteranos.
Y, por supuesto, tuvimos gente de A Coruña, de otros puntos de Galicia y hasta de Portugal.
Gracias totales a Verónica, José Ramón, Pao, Gabriela, José, Alice, Breixo, David, Luca, Aitana, María José, Ohia, Iria, Roberto y Nilo. Hicieron que mi trabajo durante aquellos días fuera muchísimo más fácil de lo que imaginaba.
Pocas cosas me resultan tan gratificantes como formar parte de la organización de una WordCamp y ver que todo sale estupendamente. Esta vez, además, tuve la suerte de coordinar un equipo que funcionó de maravilla y compartir la experiencia con dos personas de mi familia.
Pao, Luca: ¡gracias por acompañarme también en esta locura!

¿Y la WordCamp, qué?
La WordCamp, perfecta. Podría escribir páginas y páginas contando todo lo que pasó y mencionando a cada una de las personas con las que tuve la suerte de compartir aquellos días. Viejos amigos y nuevos conocidos que pasaron por la UDC para disfrutar de un encuentro inolvidable con esta gran familia adoptiva.
Más de 200 personas reunidas en una WordCamp con mucha historia que, al mismo tiempo, se celebraba por primera vez en A Coruña.
Confiábamos en que todo saldría bien, aunque también teníamos nuestras preocupaciones. Nos preguntábamos si se notarían demasiado las diferencias con las ediciones anteriores de Pontevedra y cómo recibirían los asistentes esta nueva etapa.
Pero las primeras impresiones fueron estupendas. La gente se marchaba contenta y el feedback que recibimos durante los días siguientes terminó de confirmarlo.

¿Cómo será WordCamp Galicia dentro de unos años?
Parafraseando el título de la mesa de debate que me tocó moderar, me atrevo a hacer futurología sobre este evento.
WordCamp Galicia es la continuación de un trabajo que comenzó en Pontevedra hace aproximadamente diez años. Y ahora tenemos por delante la posibilidad de llevar toda esa experiencia a otras ciudades.
Me entusiasma formar parte de un proyecto que sigue siendo capaz de reunir a personas que hablan diferentes idiomas, proceden de distintos países y tienen experiencias muy diversas, pero que encuentran en estos encuentros un lugar donde compartir algo que les apasiona.
No en vano, esta es la WordCamp en la que nadie es forastero.
Ojalá dentro de unos años podamos mirar atrás y recordar esta edición como el comienzo de una etapa que llevó WordCamp Galicia a muchos otros rincones. Y ojalá quienes se animen a organizar las próximas encuentren el mismo apoyo, la misma generosidad y las mismas ganas de colaborar que encontramos nosotros.
Terminamos agotados, felices y con la sensación de que todo el esfuerzo había merecido la pena. El de quienes organizamos, el del voluntariado, el de los ponentes, el de los patrocinadores y también el de cada persona que decidió acercarse a compartir estos momentos.
Hemos disfrutado de una WordCamp especial. Única, como casi todas las WordCamps. Pero esta un poquito más.
Al menos para mí, que llevaba tanto tiempo soñando con organizar una WordCamp en mi ciudad y que, por fin, pude cumplir ese sueño.
Aunque A Coruña no sea mi ciudad natal.
